“Pero en la agricultura también mueren animales”

En ocasiones se emplea el hecho de que en la agricultura mueren animales como argumento para justificar el consumo de productos de origen animal. Quien maneja dicho argumento apela a que, como la agricultura supone muerte de animales, no es más ético ser vegano que consumir productos obtenidos de animales que hayan sido criados, cazados o pescados.

En efecto, la agricultura implica la muerte de animales. En el cultivo se usan venenos que provocan la muerte de aves, roedores e insectos. Este es un hecho que no podemos ignorar, en primer lugar porque esas muertes deben ser tenidas en cuenta por todo antiespecista, y en segundo lugar porque es probable que antes o después alguien nos los plantee.

A veces se responde a dicho argumento que las muertes provocadas en la ganadería, la caza y la pesca son un daño directo, mientras que las muertes provocadas en la agricultura son un daño indirecto. En mi opinión esta idea no es cierta, y además es irrelevante.

Si alguien pone un veneno para cazar a un animal, no está produciendo un daño indirecto. El veneno provoca de forma directa la muerte del animal. De la misma manera si el veneno es puesto en un cultivo para garantizar que no haya animales que perjudiquen la cosecha, el daño se produce manera directa. Por tanto, la idea no es cierta. Pero aunque fuera cierta, sería irrelevante. Y es que para un animal es igual sufrir o morir por un daño directo o por un daño indirecto. Un animal quiere disfrutar y no sufrir, y dichos intereses se ven frustrados por igual cuando se le daña de manera directa y cuando se le daña de manera indirecta.

Hay quien considera que la agricultura ecológica es respetuosa con los intereses de los animales, pero esto no es correcto. La agricultura ecológica sencillamente rechaza en el cultivo los productos químicos sintéticos y los organismos genéticos modificados. Pero en la agricultura ecológica se usan habitualmente animales de tiro, así como productos de origen animal en las herramientas de cultivo. Además, se sigue matando a los animales que pueden perjudicar la cosecha de otras maneras: mediante el uso de gatos o insectos depredadores, mediante bacterias aerobias que atacan a insectos, etc. Para un roedor es lo mismo sufrir o morir a consecuencia de la ingesta de veneno que a consecuencia de los ataques de un gato.

¿Cómo podemos entonces responder al argumento “pero en la agricultura también mueren animales”?

Si rechazamos el especismo y somos coherentes, nos deberían preocupar todas las víctimas, con independencia de si sufren o mueren en la ganadería, en la caza, en la pesca, en la agricultura, en la naturaleza o en otros ámbitos. Por ello deberían darse pasos para avanzar hacia un mundo en el que exista un menor sufrimiento, y ello implica entre otras cosas que la agricultura suponga menos víctimas. Ahora bien, es muy improbable que los intereses de los animales víctimas de la agricultura sean tenidos en cuenta si la sociedad sigue siendo tan especista como en la actualidad. Para que los conflictos entre animales (como ocurre en el caso de la agricultura, donde tanto los humanos como los animales de otras especies desean alimentarse) se resuelvan de la manera más satisfactoria posible para todos, es necesario que haya un mayor rechazo al especismo. Y si en la actualidad no consideramos ético criar humanos para consumo, ni tampoco matarlos, toda defensa de la ganadería, la caza ni la pesca supone afianzar el especismo.

En el pasado se han dado casos en que una medida adoptada para beneficiar a todos los que forman parte de un grupo social discriminados ha tenido como consecuencia indeseada el perjuicio de algunos individuos. Por ejemplo, cuando se aprobó el derecho de las mujeres a iniciar procesos de divorcio, eso provocó que algunos maridos agredieran a sus esposas cuando estas quisieron divorciarse. Y aunque consideramos estas agresiones absolutamente reprobables desde un punto de vista ético, pensamos que la aprobación del derecho de las mujeres a iniciar procesos de divorcio es imprescindible para avanzar hacia una sociedad con menos sexismo.

Resumiendo, el veganismo es una herramienta necesaria para el surgimiento de una mayor conciencia antiespecista que permita abordar en un futuro problemas como las muertes existentes en la agricultura, lo cual es un motivo más que suficiente para promover un estilo de vida vegano. Ahora bien, para que esto sea posible no debemos quedarnos en el veganismo, sino que debemos tener como objetivo estratégico el aumento del antiespecismo en la sociedad.

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6 Respuestas a “Pero en la agricultura también mueren animales”

  1. De acuerdo. Parece una utopía, pero es nuestra empatía la que puede otorgar sentido a nuestra racionalidad. Es preciso ir avanzando en el rechazo del especismo, hacia el respeto de todos los seres sintientes. Cualquier paso por pequeño que sea es bienvenido. Saludos.

  2. [...] 4. La agricultura también tiene víctimas. El uso de venenos e insecticidas supone la muerte de un enorme número de roedores, pájaros e insectos, ocurriendo esto tanto en la agricultura convencional como en la agricultura ecológica. Analicé esta cuestión en otra entrada del blog: “Pero en la agricultura también mueren animales”. [...]

  3. war crimes dice:

    Me parecen muy buenos ambos articulos, aunque me gustaría, si no es mucha molestia, que me explicaran un poco más sobre qué es el antiespecismo en general.

    Les agradeceria bastante. Les mando saludos y un abrazo, gracias.

  4. Me alegro de que te haya gustado. Intentaré responderte a lo que preguntas.

    A lo largo de la historia ha habido, y sigue habiendo, determinados grupos que han sido discriminados por el mero hecho de ser de ese grupo.

    Ha habido individuos discriminados por el color de su piel. En muchos países hace unos años quienes tenían determinado color de piel u origen étnico tenían reconocidos menos derechos. A esto le llamamos RACISMO.

    Esta discriminación ha sido también sufrida por mujeres históricamente, quienes han estado sometidas a sus maridos y privadas de derechos históricamente. En muchos países las mujeres no tuvieron reconocido el derecho al voto hasta varias décadas después de que los hombre tuvieran ese derecho. Llamamos a esto SEXISMO o MACHISMO.

    Se han ido haciendo avances para luchar contra estas discriminaciones. Sin embargo, hay una discriminación que afecta a un número incalculable de animales en el mundo. Me refiero a la que sufren algunos animales por no ser de determinada especie, generalmente la especie humana. A esto llamamos ESPECISMO.

    En la actualidad los deseos y los intereses de la mayoría de animales no son tenidos en cuenta, por el mero hecho de que no son humanos. La sociedad los explota, y millones de ellos son enviados diariamente a mataderos.

    En ocasiones se dice que los humanos han de ser tenidos en mayor consideración porque son más inteligentes, pero a esto pueden responderse varias cosas:

    - Entiendo que la inteligencia es la capacidad de solucionar problemas y adaptarse a circunstancias. Los humanos somos más inteligentes para vivir en ciudades, pero en la selva nuestra posibilidad de sobrevivir es mucho menor a la de otros animales.

    - Al margen de esto, si entendemos “inteligencia” como una capacidad intelectual más desarrollada en humanos que en el resto de animales, podemos comprobar que hay muchos humanos que tienen esa capacidad muy afectada. Es lo que ocurre con muchos ancianos y discapacitados mentales. Y no por ello dejamos de tener en cuenta los intereses de esos humanos.

    - Lo importante para tener a alguien en consideración moral es la capacidad de sufrir y disfrutar. Los animales tenemos sistema nervioso, y eso es lo importante. No el hecho de que seamos de una especie u otra.

    Quienes rechazamos el especismo nos denominamos en ocasiones “antiespecistas”, y defendemos que los animales no han de ser discriminados por ser de una especie y otra. Pensamos que los animales deben ser tenidos en consideración moral, y vivimos conforme a ese criterio. Por eso elegimos no consumir productos de origen animal (carne, pescado, huevos, lácteos…), y tenemos un estilo de vida vegano.

  5. mikolynn dice:

    Respecto a lo que refieres sobre agricultura ecológica, decirte que cada vez somos mas los “agricultores” que rechazamos ser llamados como tales y preferimos ser HORTICULOTRES, eso es, gente que hace huertos no (in)cultura agricola.
    Prescindiendo de la “ciencia humana”, abogando por el “no hacer”, no hacer nada que no sea imitar la naturaleza, sin ciéncia. Rechazando el uso de animales en todas las facetas de nuestra vida.
    Si quieres conocer mas sobre el tema, te refiero a la obra de, principalmente, Masanobu Fukuoka. Aquí te pego el enlace a uno de sus libros, clave para romper esquemas:
    http://www.permacultura-montsant.org/index.php?option=com_docman&task=doc_download&gid=9

    Saludos!

    (P.D. Igualmente considero que es un poco descabellado comparar vivir con un gato que se pasea por el huerto y hace vida de gato, eso es matar roedores y lagartijas (entre muchas otras cosas), con echar pesticidas por el huerto, pero bueno, todo son opiniones y motivos de debate y reflexión ;) )

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