
Uno de los problemas que tenemos los defensores de los animales es conseguir que sean más los ciudadanos que empaticen con los considerados habitualmente “animales desagradables”, como ratas, murciélagos, reptiles, arañas, insectos, gusanos… Dichos animales son considerados habitualmente como sucios, feos y peligrosos, por lo que sus intereses no son tenidos habitualmente en cuenta.
El hecho de que las ratas o los insectos no sean tenidos en consideración moral resulta enormemente problemático, porque un gran número de estos animales son perjudicados por varios actos de los humanos.
Por supuesto, puede conseguirse que sean más quienes tengan en consideración moral a todos esos animales mediante una difusión del antiespecismo. Quienes rechacen el especismo, tendrán en cuenta los intereses de esos animales, e intentarán actuar en consecuencia.
Sin embargo, también es posible promover la consideración moral de esos animales directamente, al igual que ocurre cuando los defensores de los animales hablan de las vidas emocionales de mamíferos y aves. Ahora bien, el hecho de que las ratas, los murciérgos, los lagartos, las arañas y los insectos sean considerados por la mayoría como “animales desagradables” dificulta esta labor. Si hacemos una defensa explícita de esos animales, es posible que sean muchos quienes vean nuestros planteamientos como ridículos, y no tomen en consideración lo que decimos. Por ese motivo, podemos defender a estos animales de una manera no explícita. Leer el resto de esta entrada »