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Defendiendo a los animales mal vistos

Uno de los problemas que tenemos los defensores de los animales es conseguir que sean más los ciudadanos que empaticen con los considerados habitualmente “animales desagradables”, como ratas, murciélagos, reptiles, arañas, insectos, gusanos… Dichos animales son considerados habitualmente como sucios, feos y peligrosos, por lo que sus intereses no son tenidos habitualmente en cuenta.

El hecho de que las ratas o los insectos no sean tenidos en consideración moral resulta enormemente problemático, porque un gran número de estos animales son perjudicados por varios actos de los humanos.

Por supuesto, puede conseguirse que sean más quienes tengan en consideración moral a todos esos animales mediante una difusión del antiespecismo. Quienes rechacen el especismo, tendrán en cuenta los intereses de esos animales, e intentarán actuar en consecuencia.

Sin embargo, también es posible promover la consideración moral de esos animales directamente, al igual que ocurre cuando los defensores de los animales hablan de las vidas emocionales de mamíferos y aves. Ahora bien, el hecho de que las ratas, los murciérgos, los lagartos, las arañas y los insectos sean considerados por la mayoría como “animales desagradables” dificulta esta labor. Si hacemos una defensa explícita de esos animales, es posible que sean muchos quienes vean nuestros planteamientos como ridículos, y no tomen en consideración lo que decimos. Por ese motivo, podemos defender a estos animales de una manera no explícita.  

Cuando digo “manera no explícita”, me refiero a no emplear mensajes directos y contraintuitivos al tratar con el gran público, tales como “las arañas son individuos con capacidad de sufrir y disfrutar, por lo cual no debemos matarlos”. Este tipo de mensajes puede ser adecuado en determinados contextos en los que sepamos que el público va a ser receptivo, pero no en todos. Sin embargo, podemos llevar a cabo acciones que hagan que el receptor del mensaje adopte una actitud menos defensiva. Por ejemplo, los siguientes:

  •  Denuncias donde se usen ratas como espectáculos. Un ejemplo lo tenemos en la campaña llevada a cabo por el Partido Animalista contra la “batalla de las ratas” . Si bien las ratas son animales considerados desagradables por la mayoría de la sociedad, este espectáculo es visto por una buena parte de la población como injustificado: se encierran en vasijas de barro a las ratas, se rompen a palos las vasijas con los animales dentro, y finalmente las ratas son golpeadas y lanzadas contra el suelo o las paredes. Esta campaña puede servir para que muchos ciudadanos cambien su visión de las ratas. Por supuesto, esto no implica pensar que sea aceptable hacer sufrir y matar ratas cuando la violencia es menos evidente, de la misma manera que el hecho de usar imágenes impactantes de animales en granjas no implica pensar que tener a los animales en granjas ecológicas sea aceptable.
  • La promoción de protectoras que cuidan a roedores, como La Madriguera. Este tipo de protectoras realizan una labor social que me parece infravalorada por las organizaciones antiespecistas. Contribuyen con su labor a que aumente la consideración social de los roedores, permiten la adopción de animales que pueden ser cuidados con poquísimo dinero (con el mismo dinero, se puede atender a muchos más roedores que a perros y gatos), y esos animales pueden ser alimentados de manera vegana.
  • Rechazar el uso de roedores y otros animales en experimentos, e informar a los estudiantes sobre las posibilidades de objetar a los mismos.
  • La crítica al uso de pieles de reptiles en zapatos y complementos. El uso de este tipo de piel es visto como innecesario por una buena parte de la población, por lo cual las críticas al respecto pueden ser acogidas. Ahora bien, una crítica exclusivamente al uso de pieles de reptiles podría llevar a pensar que el problema de usar este tipo de pieles se deriva del hecho de que las víctimas son animales exóticos. Para evitar esto, es importante aclarar que el uso de todo tipo de pieles es inaceptable (incluyendo el cuero, que es el tipo de piel que provoca más víctimas).
  • La mención de la miel en la sección de alimentación de las páginas web que defienden el veganismo. Si explicamos la manera en que se obtiene la miel, las evidencias de que las abejas poseen la capacidad de sentir dolor, y la existencia de alternativas (melaza, sirope, azúcar integral de caña, etc.), podemos conseguir que sean más quienes empaticen con las abejas y rechacen el consumo de miel.
  • Oponernos a las campañas que defienden el exterminio de especies consideradas “invasoras”, campañas estas promovidas por los ecologistas, y en las que se busca acabar con la vida de todo tipo de animales, entre los cuales se encontrarían los cangrejos americanos, los mosquitos tigres, los mejillones cebras…
  • Vídeos que muestran estos animales siendo cuidados, como los siguientes, en los que podemos ver a una rata y a murciélagos.

Es un listado que no pretender ser exhaustivo, y seguramente hay muchas más cosas que podemos hacer para que sean más quienes tienen en consideración moral a estos animales. Por supuesto, la colaboración con organizaciones antiespecistas es lo más efectivo que podemos hacer para avanzar hacia una sociedad donde ningún animal sea discriminado por su especie. Ahora bien, muchas de las acciones que he señalado pueden ser realizadas en nuestro libre, y también pueden ser llevadas a cabo por las organizaciones antiespecistas.

Debemos tener en cuenta que el hecho de que un animal nos pueda resultar desagradable no implica que sus intereses no deban ser tenidos en cuenta. Al igual que nosotros, ese animal no quiere sufrir.

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2 comentarios

  1. luisarob dice:

    Hay mucha gente por suerte que cada vez mas adhiere al respeto por los animales de la especie que sean. Habria que trabajar con los niños para que las nuevas generaciones crezcan en el amor por la vida de todos los animales no humanos.
    Ojala un dia no lejano la humanidad comprenda que no fuimos creados para destruir la vida de los que no pueden defenderse de nosotros y que los que dicen creer en Dios comiencen a respetar los animales creados por Dios.

  2. floratristan94 dice:

    Estoy de acuerdo contigo, pero tengo un problemilla en lo que se refiere a las garrapatas. Cuando se trata de una, dos o incluso 10, se puede utilizar el método que dices. Mi pregunta es: ¿qué hacer cuando se trata de una colonia de, digamos, 100 garrapatas? El verano pasado un perro errante se me echó prácticamente en los brazos. Estaba lleno de garrapatas, tantas que acabarían con su vida. Al principio empecé a quitárselas con una pinza. Imposible de acabar con todas, no sé cuántas había, pero más de cien seguro, porque yo llegué a quitarle manualmente 60 y quedaban más del doble. Al final tuve que elegir entre la vida del perro o la de las garrapatas. Tuve que comprar un producto (ya sé que es malísimo también para la salud del perro) que mató a todas las garrapatas. No me arrepiento, me hubiera gustado hacerlo de otra forma, pero no pude

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